viernes, 21 de junio de 2013

UNO

                                                               
Tengo una historia. Una historia en uno.
Todo parece ser una metáfora y lo cierto es que todo es una metáfora. Yo, el viento, el río, la puerta, los pedazos de esta casa, mi pies, esta cama. Las horas perdidas, mis cabellos, la poesía, el arte, el perfume. El perfume…perfume, primer gran mentira, creer en su perfume.
  Después de todo sigo siendo uno más. Uno en la hoguera.
 ¿Y cómo danzan los demonios?.
  La veo desde el ayer, como si el mañana fuera una tierna niebla de algún porvenir. Danza la hermosa y viene con compañías, ellas danzan también. Pronto, bien pronto me uno a ese rito, a ese juego que es de uno. Uno en uno. El uno sin el otro, sin la persona demás!. Bailan las bellezas de pelos sueltos mientras en la hoguera se queman papeles que nos iluminan y nos dan calor.  Se queman prosas, plegarias, versos, poemas… Sí poemas que tal vez alguna vez escribí a ese cuerpo, a esos ojos. Poemas que arrancaron de mí partes no tiernas, partes que son únicas en el mundo…como mi amor, como mi amor hacia ella.
  Me danzan en la cara, mueven su cuerpo y ríen. Disfrutan de ese momento en uno, y cada una de ellas tiene un perfume distinto, sin embargo yo solo me detengo en dos de ellas. Solo dos de ellas merecen la pena y la alegría.
  La hoguera ardiendo en coplas, en coplas que ya no existen, y ahí, en ese único momento, en ese único instante, sus caras, sus manos, sus piernas me desatan la carne, esta carne cruda que soy. Me dejan abducido, inconsciente, tirado en el suelo con sus bailes.
  ¿Quién puede atreverse a detenerlas?. No hay UNO, no hay uno solo que pueda.
  Caminé en paisajes áridos secos, y el viento, el viento es tan común por estos lados, parece ser el mismo de ayer, o al de antes de ayer. Parece uno, uno más.  
  Caminé, y al camino se le sumo Ángel, Ángel pequeño en espíritu, porque solo de espíritu uno se hace ángel, y ella, ella es todo un ángel… un ángel pequeño en espíritu.
  Su cuerpo es tan solo un instrumento, una mañana en la oscuridad total. Su cuerpo es solo cuerpo y sirve solo para ser cuerpo, ¡PERO POR DIOS!, ¿por qué están hermoso ese cuerpo?. Cuerpo… cuerpo. Segunda gran mentira: creer en su cuerpo.
  La noche ya estaba sobre mí y a mi costado se encontraba ella, Ángel pequeño en espíritu, y sobre ella nada, el vacio total. Rama estéril seca.
  Caminamos largo rato sin mencionar nada. Entre tantas miradas perdidas que nos hicimos encontramos un horizonte, si, y también un firmamento, también vimos al sol desaparecer y a la luna encontrarse sin estrellas. Pronto, bien pronto, como pensamiento pasajero uniforme y sin sentido, Ángel pequeño en espíritu habló. Habló para no callar.
-          Alguna vez, viste, observaste que en flor soy y en diamantes me visto- dijo moviendo sus manos por alrededor del paisaje
-          No, en verdad no- conteste moviendo la cabeza- Hay algo que me obstruye la visión-
-           Acaso es la belleza?- preguntó
-          Si -
-          Pero, cuál?. Aquí no hay belleza alguna- volvió a preguntar con las manos blancas moviendo el mundo
-          Y tú?. Tú que eres?-
-          El flor soy, en diamantes me visto. Soy baile sensual, sexual, sádico-morboso. Soy todo lo que no obtendrás de mí-
-          Flor?...No!- repuse – en diamantes te viste?, NO! Tu ya eres diamante en bruto, tu cuerpo es diamante- y clavé la mirada en su figura.
-          Soy hermosa- se convenció de pie frente al paisaje seco.
-          Si- concluí afirmando sus palabras.
  Es hermosa, todo en cuanto a ella es hermoso, pero, por qué hay un Arte, un Arte que no me deja ser?. Prisionero de mi propio Arte y enemigo íntimo, loco-locuaz, de mí, sale de vez en cuando, cada tanto el ARTE!, y ahora no debía salir, no tenía que salir.
  Aún con Ángel pequeño en espíritu cerca de mí, en aquel paisaje seco, de un valle árido, viene a salir de mí aquel tipo.
  Arte tiene un alto porte y viste de manera radical. Lleva los pelos revueltos y la piel blanca. Tiene esas morisquetas que hace con las manos que me vuelve loco.
 Mi Arte es un hombre, tiene figura humana, y es solo arte. Mi Arte es solo arte y es lo que le falta a todos los demás, quizás también a mí. Quizás.
 Ángel pequeño en espíritu se va de mi lado, se aleja del camino no sin antes estamparme un beso rouge en la mejilla derecha. Se va perdiendo hacia lo inexistente cerrando una puerta de total paz.
  Por donde ella se aleja, lo veo venir a él: es Arte quien se acerca danzando atravesando el cuerpo casi fantasma de Ángel pequeño en espíritu sin que ella perciba alguna molestia.
  Se aproxima con esa particular manera desequilibrada de caminar, con esa euforia y esa mirada tan oculta que tiene el arte.  Se acerca hasta mi y empieza con su show, con su unipersonal, con su UNO EN UNO.
-          Pensaste quién eres?. Te haces llamar “artista” y ni te conoces-  me lanzó sus palabras una por una.
-          Mierda!, es verdad-  contesté
-          Y esta lindura que acabas dejar ir?. Es a caso otras de esas putas que te gustan?- preguntó convencido de mi respuesta.
-          Ey! Ten cuidado con las palabras, ella es una buena chica, tiene una vida y un espíritu-
-          Conozco su pasado-
-          No me interesa-
-          Seguro?- insistió Arte.
-          Tal vez si me interesa, pero no quiero saberlo de vos- y negué con mis manos en un violento acto de repudio.
-          Oh! Está bien. Solo me sentaré y esperaré en aquella roca- indicó Artes señalando una gran roca gris.
-          MOMENTO!....está bien…. Si, si quiero saberlo.- grite- sólo quiero saber si es pura-
  Arte se detuvo al cuarto paso y volteo hacia mi dirección.
-          No!- y saltó feliz de ver mi rostro bajo.
-          No qué?-
-          No es pura ni en la impureza. No está limpia, ella solo baila-
-          Lo sé – mentí para ocualta mi dolor- y Alma?- pregunté enseguida.- Qué pasa con ella?. Ella también danza y quema mis coplas, mis poesías…mis versos-
-          Usted…-
  Y sin dejar de terminar sus palabras volví a hablar.
-          Yo me siento y no me relajo. Odio que quemen mis escritos, pero no puedo evitarlo. Si no queman estos papeles que escribo no hay hoguera, si no hay hoguera no hay fuego, si no hay fuego no hay danza, y si no hay danza podría yo perderme en la vida…tú sabes, eres parte de mí.-
-          Es como una dulce adicción- mencionó ocultando sus pálidas manos en un sobretodo negro.
-          Lamentablemente si. Solo danzan y viven si les escribo.-

  El paisaje se había transformado, un ambiente verde ahora se podía respirar. Caminaba con la desventaja del tiempo, siempre me robaba las horas el tiempo, pero aún así continuaba firme con el verde fresco en mi nariz.
  En el aire una estela de perfume se acercaba hacia a mi. Sabía, tenía bien en claro que ese olor era su piel. Pensé en cambiar de dirección, alejarme, mimetizarme con el ambiente, pero ¿para qué? , si yo ya estaba embriagado de su condena.
  Quieto desde donde me encontraba baile un tango sobre el río. Imagine ser un tango nostálgico interpretado por una joven pareja en el ocaso de su corta relación. Tal fue el lapso de locura, que cuando abrí mis ojos, el tiempo me había vuelto a robar no solo las horas, si no unos cuantos días.
  Ahora ante mi atónita mirada, Alma estaba en mis brazos.
-          Quién más que tú!, oh Artista!. Hazme poesías, dame fuerza interior. Alábame!, idolátrame. Hazme miles de versos, inmortalízame tal vez… así yo podría enriquecerme interiormente de vida-  descargó Alma
-          Déjame preguntarte algo- dije interrumpiendo su excitación de plegarias.
-          Soy tuya-
-          Cuando bailas, lo haces para mí?-
-          En parte si-
-          Qué buscas?-
-          Ya lo mencioné: ámame. Hazme poesías, dame libertad , tómame, déjame tus letras y veme bailar, tal vez así podría seguir enriqueciéndome interiormente-
-          Solo eso buscas?-  volví a preguntar no conforme con lo dicho.
-            Qué otra cosa podría querer en este mundo-
-          Supongo respirar, vivir-
-          Eso lo hago sin pensar-
-          Y en qué piensas sin hacer-
-          El amor- concluyo Alma saliendo de mis brazos.

  Observe al siempre inoportuno Arte acechar desde lejos. Sus sombras se retorcían y sus manos se movían más que de costumbre. Lo odiaba, lo odiaba por eso. Ese demonio estaba feliz.  Se abalanzó sobre mí y dio un giro antes de poder tocarme, después se movio hasta mi espalda y acercando su boca a mi oído perturbado dijo:
-          Esta es alma, chica limpia, sin pasado, pero sin futuro también-
-          Vive en presente- dije
-          Así es, única-
-          No, ella no es única, es diferente, es una…solo una-
-          Linda-
-          Qué sea tan linda?-
-          Que no pueda amarme-
-          Ella te ama-
-          Si, pero no me sirve-
-          De qué manera te sirve?-
-          Que me den contra la pared-
-          Como aquella  mujer del paisaje árido-seco?-
-          Si, ella lo haría-
-          Y cuál es el problema?-
-          No me ama, solo es superficial-
-          Es que en flor es…-
-          Si, y en diamantes se viste-
   Cerré los ojos y cuando los abrí todo era nuevo de algún modo. Me encontraba recostado en una cama que olía a mil pecados, estaba sobre  un colchón que olía a gato barato y a puta contenta. Que olía a hombre sucio y barba de cien años. Estaba a la vera de un río que no enfriaba mi instinto.
  Me reincorporé despacio y me senté en el suelo húmedo arenoso a mirar mis pelos en el reflejo cristalino del agua. Acomode de a poco mis ideas una por una, siendo uno. Solo uno. Las horas perdidas las deje en el olvido, el sueño extraviado lo deje en el futuro, donde indudablemente volvería a buscarlo con el tiempo. Al talento lo deje libre, deje que la corriente se lo llevara lejos, perdido en la inmensidad del vapor que aflora en el río.
  Cuando me repuse del suelo giré hacia la cama. Sobre el colchón se reposaban Ángel pequeño en espíritu y Alma. Las miré y tuve miedo por dos segundo.
  Unos, dos, listo. Era hora de enfrentar las palabas.
-          Seguimos haciendo exactamente lo mismo. Hoy estamos acá, pero y mañana?, que será de nosotros mañana. Qué pasará cuando ya de mi mano no pueda salir una frase más?. Qué pasará cuando mis manos se corten y se larguen todas las magias al aire. Qué lograremos siendo tan así: tan uno con uno, el uno sin el otro?-  dije moviendo mis piernas en un vaivén descontrolado y en un frenesí de ansiedad devaluada.
-          Yo miro, observo,  construyo defensas. Estoy preparada para el próximo baile, necesito del idolatra.- enfatizó Alma
-          Pretendo, quiero, en flor soy, y en diamantes me visto…una se viste en diamantes- se regocijaba  Ángel pequeño en espíritu.
-          Deseos! Impulsos!, me sudan las manos… estoy nervioso, necesito escribir, siento deseos de escribir!- les grité.
-          Hazlo! VAMOS!, dame, dame , dame todos los versos, todas las palabras!, QUIERO TODAS LAS ALABANZAS!- rugió Alma sudando.
-          En flor soy, estoy en flor. Floreciendo hermosura constante. Me visto, una se viste en diamantes, soy hermosa! Si soy hermosa- se convencía Ángel pequeño en espíritu.
-          SI! escribe! VAMOS HAZLO!, desnuda mi cuerpo, vamos!!!- me obligaba Alma.
  Mi cabeza era manipulada por perversas criaturas femeninas. Querían de mi lo único que es mío. Necesitaban de mis letras, ellas crecían con mis palabras, era lo único que necesitaban de mí: mis letras, mi cabeza! Cada palabra que saliera de esta cabeza. Se enorgullecían y quemaban mis escritos, me querían por mi cabeza, por mi mente constuida para escribir,  MENTE!...mente.
  Tercer y última mentira: mi mente brillante.
  Las empuje con violencia afuera de la cama, con las manos llenas de odios y calambres. Todo se volvió a transformar en un instante nuevamente, en pocos instante la devastación se llevo todo lo construido. La cama ya no estaba, yo ya no era nadie, no quedaba un rastro de lo que fui, era un animal, un feo animal de tortura.
  Perdí mi brazo derecho, se soltó, se salió de cuajo y en su lugar salió un nuevo miembro, un total y duro instrumento parecido a una pluma para escribir.  Era como una gran pluma y la sangre era la tinta, SI, LA SANGRE ERA LA TINTA!, la tinta más roja que el mundo pueda resistir. Mis ropas se soltaron, se rasgaron de mi piel y mi mente se perdía, se perdía en el suave devenir de las oraciones.
  Comencé a largar sangre, mucha TINTA, que manchaba y escribía poesías en mi cuerpo, en mi cuerpo que era con un suave papel blanco tatuado por hermosas palabras del ser. De repente y casi sin aviso, el cielo se nublo. Las nubes gordas eran grandes cuadernos llenos de escritos, y llovía! SI, LLOVIAN PAPELES!, llovían escritos míos por todo el lugar. Las hojas que caían alimentaban a la hoguera en el centro de la escena. El fuego consumía el arte destellando millones de chispas al cielo en busca de alivio.
  Las mujeres empezaron a experimentar en sus cuerpos la esencia vital de mis palabras. Entraron en un trance sin igual con la hoguera mientras desvestían sus impurezas y dejaban ver lo radiante de su piel desnuda.
  Una no se veía con la otra en sus danzas, una era diferente a la otra. Una era una. Una era un tiempo aparte con la otra. Una era la misma. Una en una.
  Ambas bailaban alrededor de la hoguera resplandeciente, movían sus cuerpos vacios de ropas mientras quemaban más y más mis escritos. Me miraban y acariciaban… besaban mi rostro y rasguñaban mi piel. Me pegaban con sus cabelleras e insultaban mi nombre. Pronto me uní a ese rito, a ese rito que no era rito…a ese morbo.
  Bailamos y al euforia elevaba nuestro cuerpos, la excitación que sentíamos no era maligna, solo queríamos acabar con nuestros cuerpos, necesitábamos aniquilar nuestros deseos. Queríamos una implosión, una rebelión natural.
  Horas y horas permanecimos allí danzando, hasta Arte se había unido sin notar yo su presencia, ya ni siquiera me molestaba que sea parte de mi… es que ya tan solo éramos piel flácida y sin color. Ya casi no distinguíamos un cuerpo del otro, solo mi cabeza era un objeto firme y concreto. La hoguera había consumido todo. Todo excepto mi cabeza, la mente brillante por dentro. Mi cabeza cayo, rodó y rodó por el suelo hasta llegar a la orilla del río que aún seguía allí. Mi boca se había llenado de arena, pero no importaba, ya no importaba nada más. Rodó y rodó hasta llegar a lo profundo del río y en aquel preciso lugar, se dejo arrastrar por la corriente.
  Lo que pasa es que uno es uno, y en flor es y en diamantes se viste. No importa ese tiempo-espacio, no sirve, el deseo igual nos consume, nos evapora.

  Vivimos de lo que escribimos. Escribimos lo que vivimos. 

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